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jueves, 15 de julio de 2010

PHILIP W.JACKSON.


Phillips Jackson, educador norteamericano, acuño el termino de currículo oculto, para referirse a aquellos aspectos que se enseñan y se aprenden de modo incidental, y que a su vez no se encuentran expresados formalmente en el currículo escrito, es decir el plan de estudios.
Es un investigador de las ciencias humanas y sociales, autor del libro “la vida en las aulas”. Entre las aportaciones más decisivas que nos brinda este autor es que, es él quien por primera en vez en 1968 utiliza el concepto "currículum oculto", término que hace referencia al significado latente de los contenidos, tareas e interacciones escolares,.
Este autor plantea que el currículo oculto sirve como mecanismo de adaptación a la sociedad y consiste en una introducción a las exigencias de las relaciones sociales del trabajo. Asimismo señala que la multitud, el elogio y el poder que se combinan para dar un sabor específico a la vida en el aula forman colectivamente un currículum oculto que cada alumno y cada profesor debe dominar para desenvolverse satisfactoriamente en la escuela e indica al respecto:
...la multitud, el elogio y el poder que se combinan para dar un sabor específico a la vida en el aula forman colectivamente un curriculum oculto que cada alumno (y cada profesor) debe dominar para desenvolverse satisfactoriamente en la escuela. Las demandas creadas por estos rasgos de la vida en el aula pueden contrastarse con las demandas académicas (el curriculum "oficial", por así decirlo) a las que los educadores tradicionalmente han prestado mayor atención.
A través de la obra de Jackson “la vida en las aulas”, se observa que el autor es lo que podíamos llamar un investigador nato o al menos un hombre con mucha inquietud por todo lo que acontece dentro de las aulas. No le llenan los métodos de la Psicología Educativa basados fundamentalmente en los test, con los cuales él y su colega .1W. Getzels realizaron amplias investigaciones en la Universidad de Chicago, sobre personalidad, actitudes, valores, etc. hacia la escuela.

Jackson, en un primer momento de su investigación, parte de una especie de conductismo, como era la aplicación de test, para abandonar este camino y bajar a la arena, al ruedo, al campo de los hechos. Es decir, ya no va a ser el laboratorio el lugar cómodo donde va a traducir e interpretar sus trabajos de investigación, sino que visitará una y mil escuelas, multitud de centros educativos, para tomar cientos y miles de notas de lo que allí acontecía.
Sedará cuenta de la extorsión que sufre el niño cuando abandona el hogar
Se dará cuenta de la extorsión que sufre el niño cuando abandona el hogar por primera vez para introducirse en el terreno escolar: que unas veces lo hará con lloro y lágrimas y otras, con tremendo alborozo y júbilo, Analizará todos los pormenores: empujones, pellizcos, enfados, agresiones, reacciones ante los exámenes, la forma de levantar la mano para llamar la atención, como afilan los lápices, cómo guardan fila, amigos. Enemigos. Bostezos..., todo lo que forma el condimento de la vida escolar. Observara que el niño tiene que permanecer en las aulas, le guste o no, y que allí estará durante más de siete mil horas lo que viene a constituir una décima parte de su vida.

Destaca que las aulas son lugares activos donde el profesor tiene muchas interacciones. Así, señala que en un estudio sobre las aulas de primaria, hemos descubierto que el profesor llega a tener hasta mil interacciones personales diarias»
No deja de destacar que la paciencia es una virtud que debe adornar a los profesores y, a su vez, ésta debe transmitirse a los alumnos para que puedan enfrentarse a las diversas situaciones de un modo equilibrado.
Hace un extenso análisis de la dinámica de evaluación y de sus fuentes. Resalta la figura del profesor como principal fuente de evaluación en el aula, porque continuamente debe formular juicios sobre el trabajo y la conducta de los alumnos. Otra fuente de evaluación la constituyen los compañeros de los alumnos, interviniendo toda la clase en la evaluación del trabajo de un estudiante. Una tercera fuente la constituye la autoevaluación. Es decir, cuando el alumno estima él mismo su propio fracaso. Destaca la importancia de la evaluación para el logro de los objetivos educativos por parte del alumno, la adaptación de los estudiantes y las cualidades personales (su capacidad intelectual, nivel de motivación...). Es decir, que el profesor hará una evaluación basada en los logros académicos, adaptación a las distintas situaciones y a las cualidades personales de los alumnos. Así, subraya la importancia de los elogios, felicitaciones y también la asignación de premios y castigos.
Jackson analiza la importancia que tiene la modificación del curriculum para enlazar los intereses y necesidades naturales de los alumnos como pieza clave de una educación progresista.
Analiza el nexo entre enseñanza y aprendizaje y dice que están íntimamente relacionados, pero que no le basta al profesor con conocer las teorías del aprendizaje, sino que el profesor debe dar respuesta a las distintas situaciones según las circunstancias lo exijan.
Así nos dice que «la tarea de enseñar supone mucho más que definir objetivos del curriculum y desplazarse rápidamente hacia ellos»
Cada profesor tiene a su cargo 25 ó 30 alumnos de capacidades y procedentes diferentes, con más de mil horas al año y su responsabilidad se extiende sobre cuatro o cinco áreas del currículum. El profesor no sólo está preocupado dentro del aula, sino que su preocupación trasciende fuera de la misma y no puede prever con certeza lo que sucederá en la ingeniería del proceso educativo, esto es, el producto que va a obtener.

Jackson también señala que el rol del profesor no acaba cuando finalizan las clases en la escuela, y que su empeño debe ser el buscar la participación voluntaria de los alumnos en el quehacer escolar y social. El objetivo fundamental de la enseñanza estriba en adiestrar al alumno para que con el tiempo sea capaz de interesarse por cualquier estudio.
El don de la paciencia
Uno de los resultados inevitables de este control es la experimentación de la demora: esperar turnos para hablar, ser atendidos, recibir una respuesta; hacer colas, permanecer inmóviles. Otro es aprender a renunciar a los deseos y a esperar a que se cumplan.
Las interrupciones crean otro rasgo: mala conducta, comentarios irrelevantes, visitantes ajenos interrumpen la continuidad de las lecciones. Se espera que los alumnos ignoren estas distracciones sociales o que vuelvan rápidamente a sus actividades. También es necesario que el alumno ignore a los que tiene alrededor: que se comporten como si estuvieran solos. Demora, rechazo, interrupción y distracción social son demasiado importantes para que puedan ser ignoradas.
Los alumnos deben desarrollar la paciencia que más que un atributo moral es una estrategia de adaptación. Ser capaces de desligar sus sentimientos de las acciones y volver a sus sentimientos y acciones cuando las condiciones sean apropiadas.
Fracaso y éxito
A la edad escolar cada niño experimenta el dolor del fracaso y el júbilo del éxito, pero estos no se hacen oficiales hasta que no ingresa al aula. La evaluación dominará en sus años escolares. Constituye otro hecho importante de la vida en el aula de primaria.
Los exámenes se aplican en la escuela con más frecuencia que en cualquier otro sitio. La evaluación procede de más de una fuente, las condiciones de su comunicación pueden variar de formas muy diversas, es posible que tenga uno o más referentes y que su calidad se extienda desde lo intensamente positivo a lo intensamente negativo.
La fuente principal es el profesor. Otras veces los propios compañeros (risas, aplausos). También la autovaloración. A veces lo juicios son secretos para él o hasta para sus propios padres (CI; resultados de Tests). Otras veces los juicios son formulados delante de otros.
Existen otros dos referentes de evaluación muy comunes: uno centrado en la adaptación del estudiante a las expectativas educacionales, el otro su posesión de rasgos específicos de carácter. Algunos niños son más elogiados o sancionados que otros, premiados, alabados, rechazados por su actuación conductual y no por sus logros académicos.
La aprobación depende de la aceptación de su conducta por parte de compañeros y profesores (alabado por un maestro por su actividad creativa, despreciado por sus compañeros por su forma afeminada). Los estudiantes se interesan por la aprobación de las dos audiencias.
Aunque las prácticas docentes facilitan la adaptación del estudiante a la evaluación, aún le resta a éste tres tareas:
1. Comportarse de manera que promueva el elogio y reduzca el castigo;
2. Tratar de difundir las evaluaciones positivas y ocultar las negativas;
3. Tratar de ganar la aprobación de las dos audiencias.
Ser un buen estudiante sin dejar de ser un buen compañero, hallarse a la cabeza de la clase, mientras se permanece dentro del grupo.
Aprender a engañar
Otra trayectoria que siguen la mayoría de los alumnos es comportarse de modo que se disimulen los fallos en el cumplimiento: en suma engañar. Aprender a desenvolverse en la escuela supone, en parte aprender a falsificar nuestra conducta.
Conviene señalar entre motivación "extrínseca" (realizar el trabajo escolar por las gratificaciones que aportarán las buenas notas y aprobación del profesor) y la "intrínseca" (realizar el trabajo escolar por el placer que surge de la propia tarea). Si queremos que los niños sigan aprendiendo después de abandonar el aula sería oportuno restar gradualmente a las notas y a otras gratificaciones "extrínsecas" y centrarnos en lograr que el alumno obtenga sus principales satisfacciones de las propias actividades del aprendizaje.
El poder
La diferencia de autoridad entre el profesor y sus alumnos se corresponde muy claramente con los aspectos evaluativos de la vida en el aula. El niño debe aprender a cumplir con los deseos de los otros. Un rasgo de este mundo es la autoridad del adulto. No es lo mismo en la escuela que con los padres por la relación afectiva de estos últimos.
El padre es claramente restrictivo (no hagas esto o aquello). El educador es prescriptivo: "Hazlo!" El estudiante sentado frente a una mesa está en posición de hacer.
El trabajo y el juego tienen importantes consecuencias en la vida humana. Pero el trabajador podría dejar de trabajar si lo que está haciendo no le gusta y hacer otra cosa. Pero si un niño se negara a obedecer se pondrían en marcha los engranajes de la justicia retributiva. Los estudiantes están involuntariamente comprometidos con la institución mientras que el docente tiene más libertad de movimiento y aún la libertad de abandonar la institución.
Bajo las condiciones de desigualdad, los alumnos: buscan aproximarse a los profesores (a través de favores especiales "la manzana") o ocultando palabras y hechos que pudieran desagradar a las autoridades. Puede que se abuse del poder en la escuela como en otros lugares, pero es un hecho vital al que debemos adaptarnos.
Así, multitud, el elogio y el poder se combinan para dar un sabor específico a la vida en el aula y forman colectivamente el currículum oculto que cada alumno y cada profesor deben dominar para desenvolverse satisfactoriamente en la escuela. Resulta útil concebir la existencia en el aula de dos Curriculums y podemos preguntarnos si las mismas fuerzas son responsables de los logros intelectuales de los alumnos.

COMENTARIO:
Lo más destacado de Jackson es la aportación que hizo respecto al currículo oculto, considerando que es importante el estudio observado de las diversas actividades dentro del aula ya que las conductas que presentan los alumnos están no están expresadas en el currículo que de una forma u otra directa o indirectamente afectan el desarrollo del currículo formal.

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